Pueblos Mudos

Pueblos Mudos

Desde casi todos los puntos de la Ciudad divisamos nuestra Sierra, ya que la tenemos tan cercana a nosotros que casi podríamos tocarla con la mano.

Es un espectáculo increíble por todas las estaciones del año.

Les recomiendo una vez, ¡una sola vez!, o muchas, ¡quien sabe!, que se entretengan mirándolas.

Hoy no les voy a hablar de su historia, ni mucho menos aventurarme a ocupar la parcela de los verdaderos entendidos que dominan la materia para expresar las maravillas de la Sierra, con sus pueblos abandonados, construcciones as centrales, artes rupestres, románicos, etc.

(Tenemos gran cantidad de autores aragoneses que relatan estas montañas tan cercanas a Huesca con gran maestría).


Hoya de Huesca – Fuente

Yo, a modo de prosa narrativa, les voy a llevar de la mano, a un pueblo abandonado de la Sierra de Huesca, suban conmigo a la nube del tiempo donde el reloj de un campanario quedo parado hace muchos años.

Y sin embargo no es ficción, la realidad supera nuestras expectativas.

No fue tan mala idea venir a conocer Huesca y sobre todo la Sierra de Gratal y Guara, con sus pueblos abandonados y campos dormidos de labranzas olvidadas.

El día amaneció radiante después de una larga espera con la luna acompañante, empezamos a sondear el camino incierto entre los pinos y aliagas en flor, con oleajes de subidas y bajadas por la solana.

Cuando mas subimos, más observamos el Pirineo a lo lejos, con sus cumbres nevadas cubiertas con perlas albinas, cuando mas bajamos por el camino tortuoso del abandono, más observamos la naturaleza que nos rodea,(pinos, aliagas, bucheras, tomillos, algún que otro abeto despistado, y sobre todo, el silencio roto por las aves).

Jadeantes y sudorosos llegamos al pie de un pueblo abandonado rodeado con muros maltrechos de campos cubiertos por verde tasca de primavera, Algún que otro manzano, nacido de la desidia, acompañado por la oportunista mengranera, levantan sus brazos a modo de bienvenida. El cementerio en el centro, como fiel representación de la vida y la muerte, (antiguamente los muertos bien cerca, para no olvidarlos), los balcones caídos, con fantasmas de amores perdidos, los establos y cuadras abiertos al viento. y el silencio habitando todos los rincones de los recuerdos.

Es fácil comprender la vida dura y sencilla a la vez de los habitantes de estos pueblos a través de sus calles, de sus casas, de su campanario olvidado por las cigüeñas. Debieron ser tiempos difíciles, soportando las inclemencias del tiempo y las penurias socioeconómicas que les rodearon.

Hoy volvemos por recordar nuestros antepasados, nuestros orígenes, de paseo

con senderismo plagados de aventuras.

La bienvenida va unida a la despedida, y la realidad supera la ficción.

Por eso al atardecer volvemos a la civilización, ¡o no!, quizás la gran civilización está por estos pueblos abandonados, ¡quien sabe!.

Mientras desandamos el camino, a lo lejos, sentimos tañer las campanas mudas a modo de despedida.

Lo que nos hace sentir y preguntarnos ¿PERO… ESTABAMOS SOLOS EN EL PUEBLO?

Todo es Turismo,

Visitar los pueblos abandonados por la Sierra de Huesca, del Pirineo, de los Monegros sedientos de agua.

Todo es turismo.

Anímense, que la fiesta acaba de empezar por las plazas mayores de nuestros pueblos abandonados con nombres propios esperándoles con los brazos abiertos del silencio.

Todo es Turismo, solamente Turismo y Turismo, ¡HASTA EL SILENCIO!

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