Escrito por Roberto Pac el Lunes, 21 de Abril del 2008 a las 10:43 am
ARÉN
(Ver para creer)
Viajando por los límites de la Provincia de Huesca hacia tierras catalanas, franja oriental como se llama a nivel popular, nos encontramos con la localidad de Arén, un bello pueblo que enseña con cierto rubor sus interesantes y atractivas calles, y que cuyo eje central es la Plaza Mayor, de gran interés monumental, rodeada de edificaciones con verdadero valor de raigambres bajomedievales y que por supuesto nos dejan ensimismados ante las maravillas de sus soportales.
Así mismo no debemos dejar de ver los restos de su castillo, de origen medieval, así como la iglesia parroquial del siglo XVII y la ermita románica de San Pedro, del siglo XII.
Cuando digo en mi introducción “Arén, ver para creer”, me refiero estrictamente a su Museo de los Dinosaurios, (www.dinosauriosdearen.es) un escaparate del rico patrimonio paleontológico de esta localidad. Este museo se abrió hace unos meses con una superficie de 500 metros cuadrados y está enclavado en el centro del pueblo. Ahí podremos observar a través de dioramas, objetos diversos y reconstrucciones audiovisuales de nuestros ancestros (65 millones de años) con un lenguaje sencillo y entendible.
Este escaparate paleontológico procede de las excavaciones realizadas desde 1997 hasta nuestros días a cargo de la Universidad de Zaragoza, siendo uno de los más modernos de Europa y cuyo principal atractivo está en la exposición de una nueva especie desconocida de dinosaurio, “el Arenysaurio”, bautizado de esta manera en honor a la localidad de Arén.
Así que si visitan esta parte de la provincia de Huesca, piérdanse por las tierras ribagorzanas que les llevaran a la localidad de Arén, pues apreciarán aparte del paisaje tan hermoso y verde que nos brinda la naturaleza, otras maravillas que son dignas de ver.
Arén, ver para creer……
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Escrito por Roberto Pac el Viernes, 22 de Junio del 2007 a las 6:56 pm
El lama Kalu Rimpoché. Nacido en el Tibet en 1940 alzó esta pequeña comunidad como centro budista (Vajrayana Dag Shang Kagyu) en la localidad de Panillo situado en el Valle de la Fueva, muy cerca de Graus,
Visitando estas tierras ribagorzanas nos resulta extraño o chocante observar la silueta del caserío de Panillo con el templo budista, ya que el color del paisaje compite con el rojo butanés.
El templo dispone de una cúpula que erige trece anillos que simbolizan los diez poderes y las tres atenciones esenciales de un Buda. Se corona con una sombrilla, sobre la cual se representan el sol y la luna, símbolos de la eliminación de los sufrimientos y el resplandor de las miles de luces de la compasión, (www.caiaragon.com), así como las stupas (edificios sagrados más conocidos dentro de la tradición budista) constituyen un gran simbolismo tradicional.
El lugar invita a la meditación y a la paz interior, entre sonidos y paisajes del Pirineo, independientemente de las creencias de cada uno, a veces pienso, que Huesca es así, sosiego y tranquilidad, quizás por eso debieron recalar en nuestra provincia los budistas en su peregrinar por el mundo tras la invasión china del Tibet (pues aquí, han dejado huella en Panillo y en la lejana Alpujarra).
O sea, anímense a venir a Huesca, pernocten en la ciudad, cojan la carretera de Lérida al día siguiente, visiten camino de Panillo “la Colegiata de Alquezar”, para más tarde recalar en Torreciudad, (se asombraran con este Santuario) y por la tarde llegando a la localidad de Graus, subiendo a Benasque, cojan el desvío hacia Panillo, donde las estrellas compiten con los farolillos budistas entre sonidos agudos de las campanillas y cigarras del Ribagorza.
Huesca, rojo y blanco, para enamorarse.
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Escrito por Roberto Pac el Lunes, 11 de Junio del 2007 a las 12:24 pm
- Ain-zain = ainza(in) = Ains-sa =Ainsa
- Ain-zai = ainza(i) = Ainssa = Ainsa.
Nombre moro, y sencillamente simple, que quiere decir “una altura de vigilancia u observación”,
o en Lengua castellana, “la atalaya” o “el observatorio”
Como bien comentaba Tico Medina, asegurando en Crónica del Pirineo de Huesca, CAZAR, Zaragoza 1972, que Aínsa tiene nombre moro, que no hay más que escucharlo.
“A mí me suena un poco y les digo de verdad y con respeto, a esa princesa árabe hija de un jeque de la que se enamoró el Caballero del Antifaz y que luego se hizo cristiana por amor, que es lo más grande”. ¡Viva el rigor de la ciencia española! ¡Viva la Toponimia Científica! ¡Pobre Toponimia” ¿Por qué todo el mundo se atreve contigo?

Ainsa - Fuente de la Fotografía
En fin, “L´Aínsa se eleva sobre la confluencia del río Ara en el Cinca, situado sobre un punto estratégico”, es fácil imaginar durante la invasión de la morisma, vigilando la entrada al Valle guerreros de luna menguante, a través de sus miradores (Torre románica de la Colegiata de Santa María), escudriñando el horizonte por si se acercaba algún grupo a pie o a caballo, para dar la voz de alarma antes de su llegada a los muros de dicha localidad.

Ainsa - Fuente de la Fotografía
Aínsa, tiene muchas maravillas al alcance de nuestros ojos, (Iglesia y Plaza Mayor), punto de encuentro en las largas tardes del Ribagorza, como la gran cantidad de miradores donde observaremos La Peña Montañesa, Coll de Foradada, cantidades ingentes de aldeas salpicando el horizonte y sobre todo la Cola del Pantano de Mediano, que ha dado origen a cantidades de letras de canciones, interpretadas por Labordeta, Carbonell, o la Ronda de Boltaña (cantautores de Aragón), entre otros.
A nivel popular, lo más interesante son las fiestas de la Morisma, o la bajada de las Navatas por el río, donde la pericia de los lugareños hace viajar los maderos arrancados de montes arriba, sobre las aguas turbulentas nacidas de los neveros, un espectáculo increíble, ¡Hay que verlo!
Aínsa se deja querer
Piérdanse conmigo por el Ribagorza.
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Escrito por Alicia el Viernes, 18 de Mayo del 2007 a las 12:35 pm
El Macizo del Turbón se sitúa sobre la vertiente meridional de los Pirineos Oscenses, en la comarca de Ribagorza. Con sus 2.492 metros de altura, el Turbón es unos de los símbolos de la Ribagorza y epicentro de tradiciones brujeriles altoaragonesas.
La leyenda reza que en este enclave entre montañas las brujas han celebrado desde siempre sus aquelarres. Reuniones secretas llenas de misterio que no cuesta imaginar entre los rincones que el Turbón, majestuoso dominador del conjunto, deja adivinar entre sus rocas.
Puede decirse que el Turbón es la “montaña mágica” por excelencia del Pirineo Aragonés y, como no podía ser de otro modo, la rodea un aura de misterio por diversos motivos y leyendas.
Se cuenta que fue en esta montaña mágica donde encalló el Arca de Noé al descender las aguas del Diluvio Universal: “L´arca ba turbá, l’arca ba turbá” gritó el personaje bíblico, utilizando palabras del lugar. Eso cuentan los abuelos -como recoge en sus escritos José Damián Dieste- y eso explicaría el topónimo, pues “turbar” equivaldría a encallar. Y de “turbar”, “Turbón”.
Y es que además esta montaña, según muchas leyendas, es precisamente la elegida por las brujas del Alto Aragón para reunirse semanalmente y además en nochebuena a celebrar sus aquelarres, a bailar en torno al diablo, que por cierto, habita entre las cuevas de la montaña. Estos aquelarres eran el origen de las tormentas y el granizo que castigaban los pueblos de alrededor.
Hay varios dichos populares que hacen referencia a esto:
“En el Turbón las brujas tienden la ropa al sol.”
“Cuando la boira cubre el turbón, habrá tormenta en todo Aragón.”
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