Caminando con Abarcas

Blog del Hotel Sancho Abarca*** - Huesca -

CANDASNOS

Escrito por Roberto Pac el Lunes, 3 de Marzo del 2008 a las 8:08 pm


Roberto Pac

CANDASNOS

(El aquelarre de la niebla o, por qué no, del oeste a la Scala) 

Este lugar de los Monegros, que tan gratos recuerdos trae a mi memoria, duerme sobre las planicies de la estepa, mirando al norte de la provincia de Huesca y dejando que la niebla se deslice hacia tierras catalanas buscando nuevos horizontes.

Ya algún escritor dijo que la sílaba inicial Can- bien podría proceder del latín campus-i, y las dos siguientes, -dasnos, fruto de una contracción “de asnos> d´asnos> dasnos”, craso error, ya que esta hipótesis no se aguanta en pie, además de parecer ofensiva para los lugareños de esta localidad, y la verdad que no es mi intención faltar con este escrito a dichos vecinos.

Candasnos es un topónimo ibérico, lo cual resulta normal si atendemos al primitivo doblamiento de la zona, del que se conocen los yacimientos de la Edad de Bronce de Valdeladrones, Valpatao y Cabezo de la Vieja, pues se trata de una composición de la que ya conocemos su primer elemento, “Kando”, niebla. El segundo es el verbo “azi”, crecer, intensificarse, espesarse, que también puede ser adjetivo con valor de grande, creciente, espesa. Por último, el adverbio del lugar “nontsu”, donde, aproximadamente, poco más o menos.

Candasnos - Huesca

Los fenómenos fonéticos que observamos son los siguientes:

Kand(o)azi, az(i)nontsu, azi, estos fenómenos nos llevan de la mano a grandes rasgos a la palabra Kandasno(n)s. o sea que la traducción propia del topónimo CANDASNOS es simplemente “donde poco más o menos se espesa la niebla”.

Después de esta introducción arrancada de un gran historiador como es Bienvenido Mascaray sobre la toponimia de Candasnos, me lleva a sus parajes con mis recuerdos, no sin cierta emoción, ya que durante muchos años estuve veraneando en este pueblo, tiempos difíciles donde el agua para el consumo humano procedía de una charca situada en el centro del pueblo. Pienso que dicho líquido estaba más poblado de habitantes que la susodicha localidad, Sus casas y la iglesia con su torre dejaron en mi retina esa sensación del desierto bañado de sol, y sobre todo, la niebla, dejando el paisaje embrujado con sus aquelarres de brujas,

El cierzo paseaba sin cesar por las calles, procedente del Pirineo o por qué no, del Moncayo de Zaragoza, aullando y clamando desde hace mucho tiempo un lugar en estas tierras de Aragón. Los días de tormentas, y la verdad que eran escasas, descansaban las nubes sobre el pantano de Mequinenza con sus roncos ronquidos, y las noches ¡ay las noches! de verano, el gran largometraje del desierto, EL CIELO ESTRELLADO, aderezado con el canto de las cigarras y grillos.

En fin, que más les voy a decir de este bello pueblo llamado CANDASNOS, que duerme sobre la estepa de los Monegros, que con palabras no se puede describir, pero les animo a que lo visiten y perciban todas estas sensaciones que he intentado plasmar en este escrito, y posiblemente descubrirán esta parte de la provincia de Huesca que tiene aún mucho que decir, con olores de romero o por qué no, de palomitas recién hechas con el macroproyecto que parece que se va a realizar en dichas tierras.

Espero que los implicados en esta aventura sepan mantener y vender estas sensaciones, por difícil que sea, ya que los Monegros es parte de nuestra cultura aragonesa:

Parque de Ocio = conservar naturaleza.

Hoteles = respetar el medio ambiente.

Norias altas = divisar tierras ariscas y las brujas con sus aquelarres, ¡para el recuerdo!

Se lo pide con sus humildes letras los recuerdos de un poeta y las contradicciones de un empresario, que lo que quiere es trabajo para esta parte de Aragón, respetando a los Monegros, y creo en lo más profundo de mí ser que habrán contemplado estas pequeñas reflexiones en sus despachos. Confío plenamente en esta ¡realidad!

No nos defrauden….

Web Oficial e imagenes: www.candasnos.es

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LA SOLEDAD…MONEGROS

Escrito por Roberto Pac el Martes, 3 de Julio del 2007 a las 5:09 pm


Roberto Pac

Los Monegros están huérfanos de escritores.

Esta frase que nos puede molestar, es la pura realidad, durante años pocos escritores de renombre se han perdido por estos parajes tan maravillosos como desérticos de una parte de la provincia de Huesca.

Campesinos curtidos por el sol abrasador de las planicies peinadas por el viento cargado de noticias, dan fe, de la falta de plumas por estos parajes.

Si nos acercáramos y habláramos con los pastores, (Alfredo Campos), por más señas, obtendríamos una información tan real y extensa, que llenaríamos libros y libros, buenos y menos buenos.

Cuenta en Crónicas y Memorias del Diario del Alto Aragón del 20 de Mayo, de este pastor que hacia año tras año, el ciclo trashumante sin salir de los Monegros: sierra en verano y llano en invierno.

Según que años, iban hasta el Monte Olivan, el Matinal, Las Negras, la Cartuja y a veces hasta la Faja Jubierre en Castejón. Contaba 12 años cuando con su compañero Victoriano Abadías, vieron al atardecer, un nublado negro que nada bueno presagiaba.

Marcharon a la Aldea de Mariano El Grande, donde amalladaron. Encendieron fuego, pero habían oído a los mayores que este atraía el rayo, por lo que lo apagaron. Tendiendo los pellejos que les servían de cama, entró un relámpago que les paso por el medio, cegándolos y tirándolos al suelo donde permanecieron un buen ratos sin sentido.

Este relato escrito por el buen hacer de Manuel Benito, nos da una idea de la gran cantidad de información que tenemos dormida en el desierto de los Monegros.

Yo recuerdo de mis años e niñez, cuando veraneaba en Candasnos, en pleno Centro de los Monegros: del sol brillante, vivo como las Hogueras de la Noches de San Juan, las noches estrelladas con los brazos en cruz en las “eras”, del calor sofocante, como también de las grandes tormentas que surcaban el cielo, camino a Cataluña, o las Balsas y balsetes que se abastecían del agua dormida  de lo mas profundo de la tierra y arrancada como sudores nacidos de las labores de la tierra.

Candasnos - Los Monegros
Atardecer Candasnos (Los Monegros)
Fuente de la Fotografía

Monegros un lugar para escribir.

Monegros un lugar para vivir aquelarres de Soltiscio de Verano, como metáfora.

Visítenlo sin ir más lejos de nuestras fronteras nacionales y despertaran sus sentidos ante esta maravilla de la naturaleza de Huesca.

TODO ES TURISMO.

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SUBIR A LAS NUBES DE LOS MONEGROS

Escrito por Roberto Pac el Miércoles, 6 de Junio del 2007 a las 9:47 pm


Roberto Pac

¿Y si subimos a lomos de una nube bajada de las cumbres del Pirineo?

De norte al Sur, divisaremos las Tierras de los Monegros, al final del trayecto,

Tierras agrestes, audaces, donde el viento aúlla sin cesar, con sus gritos agudos en su aquelarre de primavera.

Los Monegros, el desierto de Huesca, invita a la soledad, con mesticidad inigualable, donde los Bandoleros de antaño se escondían en la multitud de cuevas areniscas que pueblan todo el territorio, para algunos, bandoleros de caminos, para otros gentes de bien que robaban a los ricos para repartir entre los pobres la riqueza robada, según como se mire, famoso fue “El bandido Cucaracha“, otros se han retirado en dichas cuevas para dar rienda suelta a sus reflexiones, etc.

El viaje a lomos de una nube, nos dejará ver, curiosas formas rocosas de los barrancos de Tramaced, Las muelas de San Roque, Restos del Sabinar de Pallaruelo, Barrancos de Cajal en Castelflorite, Castillo de Marcén, Venta de Ballerías, Patos y Cigueñas en la Laguna de Sariñena, y sobre todo las Tierras de los Monegros con toda su inmensidad de colores, predominando el marrón y blanco del desierto.

También apreciaremos, el Castillo de la Ermita de la Patrona, en Castejón de los Monegros, el Monasterio de Sigena, La Cartuja de Monegros, etc.

Monasterio de Sigena

Monasterio de Sigena - Fuente de la Fotografía

Suban a la nube conmigo y viajemos a los Monegros, donde el cielo azul se junta con el estío.

Huesca desde el Pirineo al Desierto de los Monegros.

Tierras contrapuestas de la naturaleza.

Parajes despertando los sentidos.

Huesca es así.

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