Blog del Hotel Sancho Abarca **** Huesca
Blog Hotel Sancho Abarca ****

El lama Kalu Rimpoché. Nacido en el Tibet en 1940 alzó esta pequeña comunidad como centro budista (Vajrayana Dag Shang Kagyu) en la localidad de Panillo situado en  el Valle de la Fueva, muy cerca de Graus,

Panillo - Templo Budista

Visitando estas tierras ribagorzanas nos resulta extraño o chocante observar la silueta del caserío de Panillo con el templo budista, ya que el color del paisaje compite con el rojo butanés.

Panillo - Templo Budista

El templo dispone de una cúpula que erige trece anillos que simbolizan los diez poderes y las tres atenciones esenciales de un Buda. Se corona con una sombrilla, sobre la cual se representan el sol y la luna, símbolos de la eliminación de los sufrimientos y el resplandor de las miles de luces de la compasión, (www.caiaragon.com), así como las stupas (edificios sagrados más conocidos dentro de la tradición budista) constituyen un gran simbolismo tradicional.

Panillo - Templo Budista

El lugar invita a la meditación y a la paz interior, entre sonidos y paisajes del Pirineo, independientemente de las creencias de cada uno, a veces pienso, que Huesca es así, sosiego y tranquilidad, quizás por eso debieron recalar en nuestra provincia los budistas en su peregrinar por el mundo tras la invasión china del Tibet (pues aquí, han dejado huella en Panillo y en la lejana Alpujarra).

Panillo - Templo Budista

O sea, anímense a venir a Huesca, pernocten en la ciudad, cojan la carretera de Lérida al día siguiente, visiten camino de Panillo “la Colegiata de Alquezar”, para más tarde recalar en Torreciudad, (se asombraran con este Santuario) y por la tarde llegando a la localidad de Graus, subiendo a Benasque, cojan el desvío hacia Panillo, donde las estrellas compiten con los farolillos budistas entre sonidos agudos de las campanillas y cigarras del Ribagorza.

Huesca, rojo y blanco, para enamorarse.

Fuentes de las Fotografías:

Molinos de Oro

Posted by Roberto Pac in Aragon | Gastronomía | Huesca | Huesca Cultura - (0 Comments)

Acercase a un “Molino de Aceite” artesanal, es descubrir una parte de nuestra existencia.

Por todo Aragón ha habido gran cantidad de molinos de aceite, algunos aguantan impasibles el paso del tiempo esperando cada año las olivas de pequeños agricultores para transfórmalas en ese oro liquido tan as central que hace honor a la cocina mediterránea de nuestro país.

Hay gran cantidad de aceites, por enumerar algunos; Arbequina, Carnicabra, Arbosana, Picual, Manzanilla de Cuquillo, y Cornezuelo etc, que hacen las delicias de nuestros fogones.

Hoy, en algunos restaurantes, se ha puesto de moda, la degustación de pequeñas cantidades del oro liquido como aperitivo, entre aromas y sentidos que te llevan, con un poquito de pan, a esos placeres que son casi imposibles de guardarlos en nuestra memoria, por la gran cantidad de variedades que nos oferta el mercado.

Atrás se ha perdido los sabores de antaño, ya que, por muchos motivos, se destila de tal manera el aceite, que no sobrepasa el grado de acidez.

Yo recuerdo en las tardes de invierno, calentarme en el fuego con una tostada de pan entre las manos, para luego introducirla en esos “infiernos”, o zafras de oro liquido “aceite”, para después devorarla, con ese sabor difícil de olvidar de mi mente, “aceite de 3 o 4 grados de acidez.

Dicen que hacia daño dicho consumo, habría mucho que escribir, y yo no soy un endocrino especializado en la materia para dar una clase magistral sobre dicho producto.

Pero saben una cosa, yo me quedo con ese aceite de mis años de juventud, entre aromas del Somontano y romeros, aliagas ardientes y sentidos de mi tierra.

Habría que recuperar algunos Molinos de Aceite, para visitarlos turisticamente y así los niños sabrían de donde procede ese liquido que adorna nuestras mesas.

Todo es turismo y cultura

Aragón tiene muchas cosas que contar entre fogones.

Huesca tiene tantos rincones hermosos que es difícil digerirlos, y muchos menos plasmarlos en escritos tan cortos como son los artículos de Internet.

Restos de Pozo de Nieve y Hielo - Bentué de RasalHoy vamos a hablar de los pozos de nieve, o de hielo, como lo prefieran. Ya que han sido parte de la economía domestica durante muchos años. Estas rutas que se salen fuera de los tradicionales caminos turísticos no hay que olvidarlas ni desdeñarlas, ya que son verdaderas maravillas, que duermen abandonadas como secas, con sudores de antaño.

Si nos acercamos a Salillas, en tierras del Guatizalema, encontraremos un pozo de nieve, dejado de la mano de Dios, donde gustosamente el Sr.Joaquin, vecino de los pocos que quedan en dicha localidad, les enseñará dicha oquedad del cerro, en una bodega enclavada en la herida de la roca, donde hace ya un largo tiempo, se introducía la nieve caída, entre manojos de paja, para conservarla para después sacarla y venderla a lomos de bestias en la ciudad. La fotografía muestra restos de un Pozo de Hielo y Nieve en Bentué de Rasal (Fuente de la Fotografía)

El hielo se usaba para muchos menesteres, sobre todo importantes, como era la conservación de los medicamentos, (penicilina etc), como también en las fiestas, como medida de conservación de los productos, así como también para refrescar un buen clarete (vino rosado) a falta de bodegas.

Por la singular orografía del terreno, Huesca disponía de gran cantidad de zulos con nieve de invierno, que día a día se apretaba sin cesar para compactarla para conseguir que el deshielo no le amenazara con los calores del verano.

Los tiempos han cambiado pero no tenemos que olvidar dichas labores en nuestros recuerdos, pregunten, visítenlos y entenderán un poquitos más estas tierras de Huesca (Aragón).

Huesca mira al futuro con los recuerdos.

En Aragón hay muchos personajes, reales o no, que se le has dejado a través de la historia, la medalla del mito.

Voy a enumerar algunos (en anteriores escritos los he ido nombrado con historias, chascarrillos, metáforas etc), Hoy voy a ahondar un poquito más en dichos personajes.

Rafael Andoz ha escrito varios libros con la vida de estos personajes (Mosén Bruno Fierro, el Bandido Cucaracha y Puchamán de Lobarre (Loarre).

  • El Bandido Cucaracha, apodo de Mariano Gavín, natural de Alcubierre. Operó por la Sierra del mismo nombre. Cobró fama de generoso porque robaba a los ricos para dar a los pobres, persiguiendo y vejando a los caciques de los Monegros. Murió en Lanaja, junto a cuatro de sus compañeros, al beber vino envenenado por el boticario del pueblo.
  • Mosén Bruno Fierro representa al tipo somarda aragonés, como Pedro Saputo, con la diferencia de que Mosén Bruno vivió realmente. Fue cura de Saravillo, hablaba despacio, haciendo pensar a quien no lo conocía que pronunciaba las palabras con sorna. Grande en virtudes y en vicios, mosén Bruno fue jugador de pelota, tirador de barra, pescador, cazador y contrabandista.
  • Y también podemos nombrar a Mariano Bielsa, alias Chistavín, andarín de Berbegal. Venció el 22 de Octubre de 1882, en la Plaza de Toros de Zaragoza, al italiano Aquiles Bargossi, conocido como la “Locomotora Humana” y considerado como el mejor andarín del mundo. La fama de Chistavín se extendió por toda España y pronto comenzó a disputar carreras en las plazas de toros de las ciudades españolas más importantes, y en el extranjero. Su afición le venia de las populares “corridas de pollos“, carreras pedestres imprescindibles en las fiestas de Aragón.

Udes, dirán a que viene estas líneas en un Blog de Turismo, pues sencillamente a que cada uno, real o no, contribuyeron a enseñar estas tierras, en la época que les tocó que vivir, como también en la ficción de las novelas que han quedado escritas.

Todo es poco para enseñar Aragón desde el punto que se mire.

Fuente de procedencia Agedime.

En la localidad de Saravillo, se ha abierto el Centro de interpretación de Mosén Bruno.

Personaje peculiar que ejerció su sacerdocio por el Valle de Chistau (Gistain), después de muchos periplos con sus andanzas por otros lugares, donde dejó una huella tan profunda, que aún hoy en día, se recuerda sus anécdotas y chascarrillos, que han ido creando historia de boca a boca entre los montañeses del Alto Aragón.

En él encontraran su habitación, escritorio, relatos de su vida, anécdotas (El tocino de Gerbe, Mosén Bruno y la liebre etc), juego de luces y sonidos que nos irán adentrando en la vida de tan peculiar hombre de Dios, hombre de pueblo.

Mosén Bruno, hombre de mediana estatura y recio, cuadrado, de cabeza grande, ojos vivos, cejas muy pobladas y unidas….Tutear solía, de buenas a primeras, a todo el mundo, del rey abajo, fundándolo en que no podía ser otra cosa después de tutear a Dios, según lo definió José Llampayas, en fin, un aragonés de pies a cabeza, o sea un “baturrito”,

Cuentan de el, nada más ordenarle sacerdote, que el Obispo se dirigió a él diciéndole:”Casi me pena, Bruno, haberte ordenado” . A lo que él contestó: “¡Y lo que le penará Ilustrísima, y lo que le penará!”.

Les animo a que visiten el Centro de Interpretación de Mosén Bruno, pasaran un rato agradable, entre estas montañas tan altas como las nubes de nuestros Pirineos.

Huesca se viste de clero, con una sonrisa en los labios.