Caminando con Abarcas

Blog del Hotel Sancho Abarca*** - Huesca -

UN CLIENTE PASAJERO

Escrito por Roberto Pac el Jueves, 22 de Marzo del 2007 a las 11:20 am


Roberto Pac

Varios lectores de este blog me han solicitado que cuente alguna anécdota que haya sucedido por el hotel que regento. Pues bien, hoy les voy a relatar una historia tan real como la vida misma rescatada de una novela que llevo en danza desde hace un tiempo, como se dice por estos lugares, que trata sobre el comportamiento de los clientes por los hoteles, (desde los años setenta hasta hoy en día, (espero terminarla pronto aunque soy un poco perezoso por este genero literario que es la novela):

UN CLIENTE PASAJERO

“Así pasaban estos primeros años por nuestro establecimiento, el Turismo nos invadía por todas las partes de Aragón, podríamos decir que era una invasión programada, y además ya no eran los franceses, ni alemanes, sino que se unían a tal aventura de visitar España las Ordás del norte de Europa. Con un lema común, Viva el alcohol y las mujeres! (como reza la canción) y el sol minando calenturas blancas de pieles carentes del astro rey, a través de nuestras carreteras vigiladas por los cuernos del toro de Osborne (sonriente y negro como un tizón, tan cansado como húmedo, por los hogares de los pueblos sedientos de turismo.

Recuerdo de aquella época, una señora con peineta y rosario entre sus manos, intentando pasar los días de Semana Santa entre nosotros. Una señora, como debemos suponer, gran amante de los eventos religiosos, de las procesiones, de los cultos, en fin, una señora piadosa, así de sencillo.

Llegó al hotel, hizo acopio de gran cantidad de folletos referentes a los cultos a celebrar por nuestra ciudad para vivir intensamente estos días, entre rezos y plegarias, pero lo que son las cosas, al traste se fueron todas sus ilusiones, pues el pecado, por no decir el demonio, ya se encargó de estropearle sus ilusiones la primera noche de Huesca.

Ya que, su primer sueño, se ve sobresaltado, pues en la habitación de al lado, con holandeses incluidos, oye y oye con el oído pegado a la pared, chemecos o quizás lamentaciones, quien sabe, la imaginación es muy atrevida, ya que para mas risa, escucha un idioma, posiblemente sacado de la peor película de exorcismo de nuestros tiempos, por lo cual, nerviosa, intentando acertar el numero de Recepción con sus dedos temblorosos, logra contactar con el recepcionista para que suba lo más rápidamente, pues el miedo le invade sin cesar.

Recibe al empleado en el pasillo, tan asustada la encuentra que le pide por favor que se introduzca en su habitación, mientras intenta dicho recepcionista, a través de la puerta, escuchar lo que acontece al otro lado de la valla del silencio.

Con una sonrisa picarona, baja el empleado a su puesto de trabajo, para llamarla por teléfono, y le dice con la socarronería que nos precede a los aragoneses.

“Mire Vd. en la habitación de al lado de la suya, no hay nadie enfermo, ni mucho menos se queja de ningún dolor, simplemente están en el cielo, pero no logro entender mucho lo que dicen ya que son extranjeros.”

Naturalmente, después de las letanías de una noche larga aderezada con los sonidos de los tambores sacados de la jungla salvaje del amor, al día siguiente hizo las maletas y se fue del hotel musitando entre sus dientes de pasión, “este establecimiento está endemoniado”.

…..Y el toro de Osborne sonriendo por nuestras carreteras protegiendo nuestra moralidad….. allá por el mil novecientos setenta y tres…..

Espero que les haya gustado.

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Categoria: Anécdotas Hotel, Historias del Hotel

Fiestas de Guardar…

Escrito por Roberto Pac el Lunes, 19 de Marzo del 2007 a las 10:18 am


Roberto Pac

Como estarán observando, en este blog de Turismo se tratan temas de todas las índoles (naturaleza, rutas, paseos idílicos, noticias, etc) pero siempre con un denominador común, ENSEÑAR HUESCA, VENDER HUESCA, pero no todo es un camino de rosas.

Hoy les voy a hablar de un tema que esta en boga en estos momentos por los corrillos de la ciudad.

Hay voces que se levantan por la ciudad, en contra, y siempre con un claro propósito, ayudar a la hostelería oscense y en consecuencia al Turismo, desde su punto de vista, de que no se debería cerrar los días de fiesta, y sobre todo los domingos. “Cierta persona relacionada con el turismo, dejó caer que esta situación no ayudaba a la llegada del turismo”.

Pues bien, si ustedes pasean por Huesca un domingo, verán que hay muy pocas personas deambulando por las calles, este no es un problema propio de Huesca, esta situación la podemos extrapolar a cualquier ciudad del interior a través de las diversas Comunidades de España.

Pero claro, podríamos decir que es “la pescadilla que se come la cola”.

Si cerramos, no hay ocio.

Si cerramos, ¿cómo podemos ofertar Huesca los siete días de la semana?.

Si abrimos, ¿Cómo podemos ganarnos la vida, si no hay clientes?.

La realidad es que los tiempos han cambiado. Este problema socioeconómico que se nos plantea en nuestros establecimientos lo originan muchos factores, aparte de la falta de clientes por la ciudad los días de fiesta. Hay una cultura que empuja a los ciudadanos a salir de las ciudades interiores hacia los alrededores para pasar esas horas de ocio estival y sobre todo hay que añadir, la falta de personal.

No creo que nadie se rasgue las vestiduras porque comente, que hoy en día, nadie quiere trabajar los días festivos; y es entendible, con sus matizaciones.

Deberíamos hacer unas pequeñas reflexiones:

¿Por qué los comercios no abren los domingos?

¿Por qué las Iglesias no abren por la noche?

¿Por qué los monumentos no abren por la noche?

Tantos porqués, y tantas contestaciones de toda índole obtendríamos, pero la realidad, vuelvo a repetir, es por la falta de clientes, así de sencillo.

Propongo que deberíamos cubrir esta falta que carece las ciudades los días festivos, con turnos de guardia, como en las farmacias.

Puede parecer una fantasía esta idea, y no es mi propósito, ya que deberíamos juntar nuestros esfuerzos para dar un mínimo servicio para atender a los cuatro de turno y el tiempo Dios dirá.

Ah, se me olvidaba, ¿Ustedes creen que los empresarios de hostelería no queremos tener nuestra puertas abiertas?

El empresario, aparte de dar servicio a sus clientes, estamos para crear riqueza, y en consecuencia para ayudar al sostenimiento de la economía nacional con nuestros empleados al frente y las empresas implicadas en nuestro sector con todas las imperfecciones que nos rodean.

Podríamos hablar largo rato sobre el tema, ideas y opiniones no faltarían, y creo personalmente que todos, sencillamente todos, lo que queremos es VENDER HUESCA.

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Categoria: Hostelería

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