Escrito por Roberto Pac el Lunes, 23 de Julio del 2007 a las 4:29 pm

Roberto Pac
TEATRO OLIMPIA, HUESCA
(Sombras del Pasado)
Recordar el Teatro Olimpia es hablar de Huesca. La Fundación Anselmo Pie está recuperando el edificio más emblemático de la historia del teatro y el cine de la ciudad. Un proyecto a cargo del arquitecto Eduardo Cuello, que pretende dejar a los oscenses un símbolo de puertas abiertas en los tiempos que vivimos.
Yo no voy a hablar de las obras, ni mucho menos técnicas a realizar, ya que esa parcela se la dejo a los profesionales de sector. Lo que si puedo decir en pocas palabras es que Huesca va a tener un Teatro de gran relevancia nacional, para dinamizar, aun mas, la cultura de esta parte de Aragón.
El Teatro Olimpia, situado en el Coso Alto, fue parte de la vida social de la ciudad, ya que su aportación cultural durante muchos años no fue nada desdeñable para los ciudadanos de Huesca.
¿Quien no recuerda el paso de tantos artistas de renombre así como la gran cantidad de artistas que han pasado por sus instalaciones?, me imagino que muchos, yo recuerdo esas compañías de “varietés” con sus piernas blanquecinas dejando ver lo que nuestra imaginación creaba, o esas obras de Teatro que te hacían sentir aventuras novelescas o´ también quien no recuerda con nostalgia a esos “músicos con vocalistas incluidas”, de la mano de la “parienta”, sentados en esas butacas cansadas de sencillas restauraciones o “remiendos” mal realizados.
Aun recuerdo ver pasar por nuestro establecimiento artistas de renombre, cuyos nombres no vamos a nombrar, “ya saben que los hosteleros hacemos gala de la discreción”, nombres y rostros que hoy en día aun están en el candelero.
Hubo una “diva· de la canción española que durmió en nuestro establecimiento en un sofá, por estar completas las habitaciones, o aquella pareja de cómicos, que no se hablaban fuera del escenario, o también esa mujer o hombre, o hombre y mujer, ¿Quién sabe? que tenia una verdadera manía, “los huevos fritos los quería con puntillas”, era imposible en nuestra cocina darle gusto, así que siempre que recalaba en Huesca, se introducía en la cocina para hacerse su susodichos huevos.
La compañías de Varietés nos mostraban personajes de los más dispares, empezábamos a ver los trasvertidos a la luz de día con sus ademanes incluidos, como también a esas mujeres sacadas del paraíso que hacían temblar la boina a mas de uno.
Fotografía Antigua del Teatro Olimpia
Fuente de la Fotografía
Pero no todo fue chanza ni risas, el Teatro Olimpia también hizo sus pinitos en las manifestaciones ya que en 1936 hubo un gran mitin por parte de la CNT, el cual fue presidido por Ramón Acín.
Ramón Acín, insigne aragonés, fue parte de nuestra cultura oscense por muchos motivos, pero dándole un tono popular a este escrito, podría decir que en Zaragoza se presentó a un concurso de carteles con el lema “Un cartel es un grito pegado en la pared”, como esta frase magistral, allá por el 1928, que anunció en la emisora local Ramón Acín hablará en el micrófono de Radio Huesca para decir que no habla.
En fin el Teatro Olimpia hizo gala de actuaciones muy diversas, Conferenciantes, Obras de teatro, Poetas, Música etc, para después sucumbir con el celuloide de la blanca pantalla, “anticipo de su muerte”.
Hay que dar gracias, y no a todos, por la recuperación del Teatro Olimpia, ya que volverá a renacer en muy poco tiempo para deleite de los oscenses y de las personas que visiten nuestra Ciudad.
Dicen en los corrillos de la ciudad, que viene a inaugurar dicha obra un gran tenor de renombre, Espero que sea verdad, pero no olvide la Fundación Anselmo Pie en los actos inaugurales a los oscenses, ya que la cultura campa por toda la ciudad.
Chapeau por la recuperación de una parte de nuestra Ciudad.
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Escrito por Roberto Pac el Jueves, 17 de Mayo del 2007 a las 6:13 pm

Roberto Pac
De todos es sabido que los empleados de las barras de los bares, a veces, parecen confesores al pie del confesionario.
Esta practica de muchos establecimientos hosteleros con sus clientes, viene motivada por la soledad o problemas de muchos parroquianos, que a falta de no tener la persona que les escuche recurren por amistad a la paciencia del camarero que los sirve.
Pero que pasa con el Director del Hotel, que día a día, se le implica en la contratación de Banquetes de toda índole, a vivir los problemas familiares, creando una sensación tan emocional en su persona, que en muchos aspectos le hace sentirse mal, me refiero simplemente a que parecemos verdaderos confesores de la religión hostelera, entre comillas.
Hoy, se contrata servicios de toda índole en los Hoteles, Bodas, Comuniones, Eventos, Bautizos Fiestas etc. Donde el cliente se explaya de tal manera, que da rienda suelta a sus problemas; ¡que si un invitado no se habla con otro!, ¡que si un padrino no se relaciona con la otra parte!, que donde deberíamos colocar al fulano de turno que está invitado con desgana, que si y que si, y tantas preguntas, como si fuéramos jueces con la ley verdadera en nuestras manos.
Los Directores de los Hoteles, estamos para servir y que los clientes se sientan a gusto en nuestros establecimientos, con todos los elementos que disponemos a nuestro alcance, pero de eso a que nos sintamos implicados emocionalmente en dichos eventos, hay un abismo.
Una cosa es el protocolo (que para eso sirve nuestra profesionalidad) y otra son los problemas personales que nos involucran de mala manera.
El mundo laboral cada día se hace más agresivo, y el personal no está por la labor, ya que quiere trabajar sin complicaciones, solo se quiere servir, atender, etc, pues ya tiene bastantes problemas familiares como para aguantar al cliente de turno.
¿Pero donde está la solución?, si no escuchamos, perdemos a los clientes, y si aguantamos nos quema la profesión.
Ustedes tienen la palabra…
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Escrito por Roberto Pac el Jueves, 22 de Marzo del 2007 a las 11:20 am

Roberto Pac
Varios lectores de este blog me han solicitado que cuente alguna anécdota que haya sucedido por el hotel que regento. Pues bien, hoy les voy a relatar una historia tan real como la vida misma rescatada de una novela que llevo en danza desde hace un tiempo, como se dice por estos lugares, que trata sobre el comportamiento de los clientes por los hoteles, (desde los años setenta hasta hoy en día, (espero terminarla pronto aunque soy un poco perezoso por este genero literario que es la novela):
UN CLIENTE PASAJERO
“Así pasaban estos primeros años por nuestro establecimiento, el Turismo nos invadía por todas las partes de Aragón, podríamos decir que era una invasión programada, y además ya no eran los franceses, ni alemanes, sino que se unían a tal aventura de visitar España las Ordás del norte de Europa. Con un lema común, Viva el alcohol y las mujeres! (como reza la canción) y el sol minando calenturas blancas de pieles carentes del astro rey, a través de nuestras carreteras vigiladas por los cuernos del toro de Osborne (sonriente y negro como un tizón, tan cansado como húmedo, por los hogares de los pueblos sedientos de turismo.
Recuerdo de aquella época, una señora con peineta y rosario entre sus manos, intentando pasar los días de Semana Santa entre nosotros. Una señora, como debemos suponer, gran amante de los eventos religiosos, de las procesiones, de los cultos, en fin, una señora piadosa, así de sencillo.
Llegó al hotel, hizo acopio de gran cantidad de folletos referentes a los cultos a celebrar por nuestra ciudad para vivir intensamente estos días, entre rezos y plegarias, pero lo que son las cosas, al traste se fueron todas sus ilusiones, pues el pecado, por no decir el demonio, ya se encargó de estropearle sus ilusiones la primera noche de Huesca.
Ya que, su primer sueño, se ve sobresaltado, pues en la habitación de al lado, con holandeses incluidos, oye y oye con el oído pegado a la pared, chemecos o quizás lamentaciones, quien sabe, la imaginación es muy atrevida, ya que para mas risa, escucha un idioma, posiblemente sacado de la peor película de exorcismo de nuestros tiempos, por lo cual, nerviosa, intentando acertar el numero de Recepción con sus dedos temblorosos, logra contactar con el recepcionista para que suba lo más rápidamente, pues el miedo le invade sin cesar.
Recibe al empleado en el pasillo, tan asustada la encuentra que le pide por favor que se introduzca en su habitación, mientras intenta dicho recepcionista, a través de la puerta, escuchar lo que acontece al otro lado de la valla del silencio.
Con una sonrisa picarona, baja el empleado a su puesto de trabajo, para llamarla por teléfono, y le dice con la socarronería que nos precede a los aragoneses.
“Mire Vd. en la habitación de al lado de la suya, no hay nadie enfermo, ni mucho menos se queja de ningún dolor, simplemente están en el cielo, pero no logro entender mucho lo que dicen ya que son extranjeros.”
Naturalmente, después de las letanías de una noche larga aderezada con los sonidos de los tambores sacados de la jungla salvaje del amor, al día siguiente hizo las maletas y se fue del hotel musitando entre sus dientes de pasión, “este establecimiento está endemoniado”.
…..Y el toro de Osborne sonriendo por nuestras carreteras protegiendo nuestra moralidad….. allá por el mil novecientos setenta y tres…..
Espero que les haya gustado.
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