Blog del Hotel Sancho Abarca **** Huesca
Blog Hotel Sancho Abarca ****

De todos es sabido que nuestro territorio padece de una falta de nieve que fastidia y endurece la ilusíon de nuestros convecinos, unos “los hosteleros” ven como se va perdiendo la temporada y otros “los agricultores” que siente el peligro de una primavera incipiente para escarnio de nuestro clima y neveros vaciós de sentido.

Por eso dice un refrán recuperado del Refranero Aragonés:

Clima y sequera a tomar o sol n´a costera.

Nota: Se llama clima en las tierras altas de Aragón al tiempo de epidemias o pandenias y sequera de la sequia. Las pobres gentes del campo, si están enfermizas y no llueve, no pueden trabajar y pasan horas al sol en las afueras del pueblo, en as costeras o al pie de las estribaciones de la sierra vecina.

esperemos que con refranes que detallo a continuación cambie este refrán para entender que todos los momentos tienen su solución:

En abril, cada gota vale mil.

En abril, habicas en el mandil.

Cielo a velloncicos, agua a cantaricos

Esta sequera s´acabará cuando llueva.

Así es mi tierra, para sentirla y embellecerla…

Roberto Pac

Buenas intenciones

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Estimados amigos:

Hace mucho tiempo que dejé olvidado este Blogg para dedicarme a otros menesteres, un Blog que alcanzó unas cotas de popularidad deficilmente de cuantificar y que sirvió para dar a conocer las maravillas de mi tierra, por eso deseo volver sobre la estela de mis pasos por ilusionar a mis lectores, tan lejanos como el viento viajero que nace en mi Pirineo y que arrastra noticias a lo largo del tiempo por el maravillosos mundo de las sensaciones.
Espero que me sigais nuevamente para deleite de vuestros sentidos.

un saludo
Roberto Pac

Sancho Garcés II “Abarca”, Rey de Navarra, nació el año 940 y murió en 994 d.c.

Hijo del 5º Rey de Navarra García Sánchez I y Andregoto de Aragón (Hija del Conde Aragones Galindo Aznar II)

Fue el 6º Rey de Navarra y Gobernó de 970 a 994. Se casó en 962 con Urraca Fernandez (hija de Fernán González, Conde de Castilla, y Sancha Sánchez de Pamplona), y fueron padres de:

  • García II Sánchez “el Temblón”, Rey de Pamplona, casado con Jimena Fernández.
  • Ramiro de Navarra (m. 992).
  • Gonzalo de Navarra. Algunos documentos lo presentan como conde de Aragón. Bajo la dependencia de su padre gobernaba el condado de Aragón en unión de su madre la reina Urraca.
  • Abda (Urraca) de Navarra “La Vascona”, entregada a Almanzor, y que antes de ingresar en un convento le dio un hijo, Abderramán “Sanchuelo”.

En vida de su padre, había regido (desde el 958) el territorio del antiguo condado aragonés.

Por estar casado con Urraca Fernández se hallaba unido por lazos familiares a Ramiro III de León (966-985) y al Conde de Castilla; pero como el monarca leonés era niño y se hallaba, conforme hemos dicho, bajo la tutela de su tía la monja Elvira, tomó sobre sí la responsabilidad de sostener la monarquía leonesa.

En los primeros años de su reinado, hubo paz con los musulmanes, si bien el califa AI-Hakam 11 era el árbitro de los reinos cristianos, que enviaban embajadas a Córdoba en señal de amistad y reconocimiento. EI 12 de agosto del 971 recibió el califa al abad de Santa María, Bassal, y al juez de Nájera, Velasco, acompañados de nutrido séquito y el 30 de setiembre del mismo año, al conde Jimeno, hermano de Sancho Garcés, con el cónsul y representante que tenía en Córdoba. Las embajadas garantizaron la continuidad de la tregua y el califa dedicó la paz a reorganizar su reino, crear bibliotecas y fomentar la enseñanza y la cultura entre sus súbditos.

Otro tanto efectuó el Rey Sancho Abarca tal como reconocen las crónicas cristianas. A él y a su esposa Urraca debió la Iglesia una preciosa cruz de oro y piedras, relicario del protomártir San Esteban y una inscripción de hilo de oro, en realce, que decía, en latín: ((Yo, Don Sancho, rey en uno con mi mujer la reina Doña Urraca la mandamos labrar». Esta cruz la donó el rey don García, años después, al monasterio de Santa María la Real y un rubí de su pie lo regaló a Alfonso VII al rey de Francia Luis VII, hacia el año 1154 y éste lo mandó engarzar en la corona de espinas de la imagen de Cristo del monasterio de San Dionisio de París.

Pedro I el Cruel se adueñó del resto del pie y del magnífico frontal de oro macizo, obra de Almaino, para poder pagar las soldadas a los caballeros del ejército del Príncipe Negro que intervinieron en la batalla de Nájera de 1367.

El hermoso rubí que sirve de remate a la corona real inglesa, procede de la valiosa cruz.

Los monarcas hicieron valiosas donaciones a San Millán, tal como expresan los privilegios del 971 y 972, le distinguieron con su favor, residieron en él y acudieron a solemnes ceremonias religiosas o conmemorativas. De su tiempo son los afamados códices Vigiliano y Emilianense.

Códice Vigiliano Sancho Abarca

Códice Vigiliano Sancho Abarca

El walí de Zaragoza, al regresar de Gormaz, se enfrentó al rey de Viguera, Ramiro Garcés, hermano del rey Sancho Abarca. Desde Sos le cortó la retirada con 500 caballeros y mandó a 200 de ellos a correr las Bárdenas hacia Tudela; pero los cristianos en Estercuel, cayeron en una emboscada, perecieron una treintena de ellos y resultó herido Don Ramiro.

Bajo el régimen de Almanzor la amenaza musulmana se iba a hacer aún más agobiante. A una primera expedición contra los dominios de Sancho Abarca (978) se añadieron los sucesivos descalabros cristianos en la batalla de Torrevicente (981), en la campaña de las “Tres Naciones” (982) y en el encuentro de Rueda (Valladolid, 983), donde las tropas pamplonesas se habían sumado a los ejércitos castellanos y leoneses.

Para evitar el castigo en su propia tierra, el monarca entregó como esposa a Almanzor a una de sus hijas, que se convirtió al Islam y tomó el nombre de ‘Abda; de ella iba a nacer ‘Abd al-Rahman “Sanchuelo*”. Las treguas iban a durar ahora más de dos lustros; para renovarlas se presentó en Córdoba con grandes obsequios el propio Sancho Abarca (992) y al año siguiente envió como embajador a su hijo Gonzalo.

En una de las miniaturas del Códice Vigiliano el soberano Sancho Abarca centra el argumento como rey justo, situado significativamente bajo las efigies de sus presuntos antecesores, los soberanos legisladores Chindasvinto, Recesvinto y Egica.

En muchas ocasiones nos preguntan sobre el “¿Por Qué?” de Abarca, al Rey Sancho II Garcés. Y la verdad que existen varias teorías y/o mitos sobre este sebrenombre.

Primer Mito

Cuentan las crónicas que un caballero del linaje de Guevara encontró muerto por los moros al Rey de Navarra (Pamplona), don García Iñiguez (padre de Sancho Abarca) y a su segunda esposa la Reina doña Urraca Jiménez, hija del Conde de Aragón. Esta hallábase encinta y ya muy próxima a dar a luz y le salía por una herida del vientre una manecita del niño que llevaba en su seno. El caballero aludido salvó al Infante, le puso el nombre de Sancho y le tuvo oculto en las montañas hasta que fue proclamado Rey, y como el ilustre niño llevaba un calzado tosco llamado “abarcas”, le llamaron Sancho Abarca.

Segundo Mito (Según Zurita y otros historiadores)

Entre ellos figura el Arzobispo Don Rodrigo, el cual dice que habiendo cercado los moros a Pamplona, confiados en que por la crudeza del invierno y las muchas nieves, no podría ser socorrida por su Rey, se presentó Don Sancho con los suyos y los derrotó, y que entonces se le puso el sobrenombre de Abarca, por ser el calzado que él y sus caballeros llevaban.

Tercer Mito (Según Zurita y otros historiadores)

“Pasados algunos años después de la muerte del Rey García Iñiguez, no sabiendo que hubiese dejado hijo, juntarónse los Estados del Reino para elegir Rey; y entonces aquel caballero, que tomó a su mano al Infante de la manera que se ha dicho, llevóle consigo en hábito pastoril, con abarcas, al uso de la sierra, y dióles razón como aquél era su señor natural; y fue aclamado por Rey y se llamó Sancho Abarca; de la misma manera que ya en otros tiempos quedó el nombre, por ciertos trajes de vestido y calzado a Cayo César, que sucedió al Emperador Tiberio, que llamaron “Calígula”, y a Marco Antonio, hijo del Emperador Severo, que dijeron “Caracola”. Y escriben que el caballero que le tuvo encubierto cuando niño y le crió, fue del linaje de Guevara, y que, por esta causa, le llamaron “Ladrón”".

Vía CAiAragon.com

Atland es un misterioso pesonaje descendiente de los míticos atlantes que sostenían el mundo.

Nuestro Atland fue un personaje con una apariencia humana relativamente familiar, ya que era como un viejo barbado cuyo poder radicaba en que podía hechizar las montañas, de hecho también se le conoce como el Encantador de las Cumbres.

Pero Atland fue asesinado de un flechazo por el gigante Aneto.

Ante este asesinato el cielo para vengarse envió un rayo contra Aneto y lo sepultó, a lo que siguió un terremoto que hizo desaparecer su cuerpo y al mismo tiempo surgió la montaña que en la actualidad sigue llevando su nombre.

DIALOGANDO CON UN MAESTRO

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DIALOGANDO CON UN MAESTRO

Escribir sobre las fiestas de San Lorenzo siempre ha sido una tarea difícil. Te pones delante de un ordenador, piensas y te rebanas los sesos. Y no sale nada… Te hechas un cigarrillo (maldito hábito) y, nada… Todo está escrito. Que si la albahaca, que si los danzantes, que si el día 10 con su procesión y, tantas cosas que es casi imposible ser original. Y piensas en todo esto, para terminar nuevamente con el cigarrillo entre los dedos.

Así que, después de tantas cavilaciones, me decido con mi imaginación poética a platicar con algún ciudadano aragonés, a ver si así las musas deciden hacer acto de presencia, pues las ideas están cerradas a cal y canto en mi cerebro.

Pienso en hablar con Braulio Foz sobre su obra “Pedro Saputo”. O bien, con Teodoro Gascón sobre sus “Historietas Baturras”. Incluso, por qué no, con el ilustre personaje Ricardo del Arco, sobre el Alto Aragón. Eso sí, siempre ciñéndome estrictamente en Huesca y sobre todo, en las Fiestas de nuestro Patrón San Lorenzo con sus pequeños detalles. También pienso en Don Luís López Allué, con sus maravillosas coplas sobre nuestra ciudad.

La verdad ¡Difícil elección me he buscado! Pero adelante…

Me decido por López Allué para llevar a buen puerto la conversación, no sé si real o irreal (todo depende de los ojos con que se mire). Espero mi querido amigo, no faltarle en ningún momento. Usted me habla en copla y yo le contesto con mis poéticos epigramas. Y entre los dos, si usted me lo permite, podemos hacer de la conversación, un artículo para este periódico sobre nuestras Fiestas:

López Allué:

Un camión para regar
probaron los concejales
y las pruebas del camión
me inspiran estos cantares.

Roberto:

Ay, querido maestro…
Hoy día nadie se remoja,
y mucho menos
las empresas
llegadas de fuera

López Allué:

Son los autos regadera
lo mismo que lo beodos;
se llenan a grandes tragos
y desocupan a chorros.
Roberto:

Ahora naves espaciales
ocupan su lugar.
Llenamos con el Cinca
y dejamos correr
el agua por la Plaza Mayor

López Allué:

La calle de Zaragoza
la regarán con camión,
la de Zarandia con cubo
y la mía con sifón.

Roberto:

Y que crees maestro…
Lizana con detergente de color,
el Coso con espuma de olor
y las esquinas
con desinfectante de jabón.

López Allué:

Ojo
Al verte mover las faldas
de un’acera a la otra acera,
me dan ganas de decirte:
-¡Olé, el camión regadera!-

Roberto:

Los tiempos han cambiado…
Ahora lucen pantalón
y se entregan con frenesí
al bello arte del salto
entre remojones y cantos,
mientras otros
cantan al balcón
buscando el agua de Montearagón.

Seguimos dialogando durante un tiempo. La noche estaba estrellada, la luna levantaba su falda y la brisa de este agosto, acariciaba mi persiana. Después el silencio inundó mi despacho, para volver nuevamente, tras un breve espacio de tiempo, su voz profunda y su copla aragonesa:

López Allué:

¿Sabes una noticia?
(Me increpó mi maestro…)

Remozado y coquetón
como un apuesto galán
abre mañana las puertas
el teatro Principal.

Roberto:

Pues, este año
olvidamos un olvido.
También estamos de fiesta.
El Olimpia mira el horizonte
y los oscenses
celebran el Palacio.

López Allué:

¡Mira que eres puñetero Roberto!
Aplícate esta:

Habrá sesiones de moda
que serán amenizadas
por la Orquesta Baixeres
del Teatro Parisiana.

Roberto:

Sesiones de baile
no habrá en el Teatro Olimpia,
pero si congreso de estrellas
mirando al cielo
y soñando con la eternidad.

López Allué:

Cambiamos de tema.
Ayer le pregunte al siñó Custodio
¿Y de las fiestas, qué se sabe?

Siñó Custodio:

Que ya han parido el programa.
Ayer se lanzó a la calle.

López Allué:

-¡Rediez, qué preñau más largo!

Roberto:

Ahora, no tardamos nada…
Una bombilla lucida
y no de neón,
es la precursora
de nuestra fiesta laurentina.
Eso sí,
con albahaca de artista incluída.

López Allué:

Cómo han cambiado los tiempos
-¿te cumple un refresco?

Roberto:

No maestro, que ya es muy tarde.

López Allué:

Adiós y hasta la primera
si es que nos vemos antes,
Que pases buen San Lorenzo
Que te cudies y que rajes,
y que te coja con bien
la pedregada de alcaldes.

Roberto:

Muchas gracias,
Maestro como ninguno.
Espérame donde el tiempo no pasa
para hablar nuevamente
de las pequeñas cosas,
de un San Lorenzo pasado
como presente.
Hasta siempre.

Todo es imaginación… Pero no cabe duda, que me hubiera gustado estar en ese ramito de albahaca que eran sus amigos: Siñó Custodio, Triso, Blas, Cacón, Nicolasito y, tantos otros que sería largo de recordar. Ahora vivimos tiempos distintos y esto, sí que no lo perdona la noria de los años…

Hoy en día, nuestras fiestas han cambiado relativamente. En el fondo pienso que para bien. Algunos dicen que tiempos pasados fueron mejores… Yo realmente pienso que fueron distintos. Cada uno en su época, pero no cabe duda que el trasfondo de nuestras Fiestas Laurentinas siempre ha sido igual.
Porque, ¿quién no siente algo especial cuando la mañana de día 10, al pie de la Basílica de San Lorenzo aparece nuestro Patrón entre gladiolos y albahaca recién cortada, de las huertas que rodean a nuestra ciudad como son, por nombrar algunas, la de Calasanz, Barbereta, Oliván y un largo etcétera?. O, ¿quién no se emociona cuando vemos pasar a los danzantes de Huesca, con sus emblemáticas danzas y acompañados por la Banda Municipal de Huesca bajo la batuta de mi querido amigo Sampériz?. ¿O, por qué no, viendo pasear a San Lorenzo por las calles de la ciudad, esperando por nuestra parte quizá un guiño de complicidad de nuestro Patrón, al vernos año tras año en el mismo lugar, con cara de sueño y una lágrima furtiva deslizándose por nuestro rostro?

Los oscenses somos así. Festivos y sentimentales en estos días. Críticos y condescendientes. Amables y alegres. Y sobre todo, no lo duden, amantes de estas fiestas y de nuestra tierra, que aún tiene mucho que decir…

Así pues, al final he conseguido escribir el artículo para este especial del Heraldo de Aragón. No sé si bien o mal. Decídanlo ustedes mismos.

Doy las gracias a Don Luís López Allué, por perder un ratito conmigo ¡o ha sido un sueño…! Eso sólo lo sabrán las estrellas que me han acompañado en esta noche de vigilia, pues ya falta muy poco para las Fiestas de San Lorenzo.

¡Felices Fiestas!

Os lo desea,

Roberto Pac
Escritor-poeta