Posts made in abril, 2008


AREN


Posted on abr 21, 2008

ARÉN

(Ver para creer)

Viajando por los límites de la Provincia de Huesca hacia tierras catalanas, franja oriental como se llama a nivel popular, nos encontramos con la localidad de Arén, un bello pueblo que enseña con cierto rubor sus interesantes y atractivas calles, y que cuyo eje central es la Plaza Mayor, de gran interés monumental, rodeada de edificaciones con verdadero valor de raigambres bajomedievales y que por supuesto nos dejan ensimismados ante las maravillas de sus soportales.

Así mismo no debemos dejar de ver los restos de su castillo, de origen medieval, así como la iglesia parroquial del siglo XVII y la ermita románica de San Pedro, del siglo XII.

Cuando digo en mi introducción “Arén, ver para creer”, me refiero estrictamente a su Museo de los Dinosaurios, (www.dinosauriosdearen.es) un escaparate del rico patrimonio paleontológico de esta localidad. Este museo se abrió hace unos meses con una superficie de 500 metros cuadrados y está enclavado en el centro del pueblo. Ahí podremos observar a través de dioramas, objetos diversos y reconstrucciones audiovisuales de nuestros ancestros (65 millones de años) con un lenguaje sencillo y entendible.

Este escaparate paleontológico procede de las excavaciones realizadas desde 1997 hasta nuestros días a cargo de la Universidad de Zaragoza, siendo uno de los más modernos de Europa y cuyo principal atractivo está en la exposición de una nueva especie desconocida de dinosaurio, “el Arenysaurio”, bautizado de esta manera en honor a la localidad de Arén.

Arenysaurio

Así que si visitan esta parte de la provincia de Huesca, piérdanse por las tierras ribagorzanas que les llevaran a la localidad de Arén, pues apreciarán aparte del paisaje tan hermoso y verde que nos brinda la naturaleza, otras maravillas que son dignas de ver.

Arén, ver para creer……

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Cuento Aragones


Posted on abr 17, 2008

CUENTOS PARA NIÑOS

Blanca Rosa, (primera parte)

(Lumbre de sueños)

Hoy les voy a dejar un cuento de niños, tan aragonés como esta región, escrito por Romualdo Nogués y Milagro, nacido en Borja allá por el 1824.

Comentaba D. José Luís Calvo Carilla, que en los juegos de chiquillo de dicho escritor, sus verdaderas contiendas civiles a escala reducida, que reproducían la crispación de la población en aquellos penosos años que siguieron al Trieño Liberal predispusieron al que, paradójicamente, iba a abrazar la carrera de su padre, defensor de los dos Sitios de Zaragoza, a odiar las guerras, a las que no encontraba mas justificación que la defensa del suelo patrio contra los enemigos exteriores. Pero su sino fue verse envuelto en los principales hechos de armas de la turbulenta historia del siglo XIX.

El titulo de dicho cuento es “Blanca Rosa”, con una moraleja sobre el juego, que aun hoy en día, está tan vigente en nuestra sociedad que nos sorprende enormemente:

- Un Rey muy vicioso se jugó la corona con el diablo, la perdió, y lo destronaron. Recurrió el Príncipe á una maga que lo protegía, la cual le dijo que ignoraba el medio de recuperar el símbolo de la monarquía, y que consultaría caso tan arduo con un adivino que le debía muchos y grandes favores. Éste aconsejó a la maga que reuniese a todas las aves, que, como vuelan tan alto y tienen tan buena vista, lo saben todo, y alguna la daría dónde se hallaba el castillo de Irás y no volverás, donde el diablo guardaba la corona.

- La maga, con una varita, hizo el círculo en el aire. En el acto, por encanto, se pobló de aves grandes y chicas. Las preguntó por el castillo, y se callaron. Solo la Avutarda manifestó que, interesada, por hallarse su imagen en el escudo de armas del reino, haría un reconocimiento y volvería.

- Voló, y regresó al momento. Explicó cantando, que para conseguir al Príncipe lo que deseaba, debía ocultarse en el bosque junto al lago que había inmediato al castillo; que cuando se bañase la hija del gobernador de la fortaleza, le robase los vestidos, y no se los devolviese hasta que la viese muy apurada. La avutarda, que por lo ligera y servicial debía llamarse avalista, se ofreció de guía. El Príncipe se agarró a la cola, y en un dos por tres llegaron al bosque, y se escondieron. Mientras la hija del señor del castillo, niña preciosa de quince años, se metía en el agua, despojándose de su túnica de tisú de oro. Cuando se la quiso poner, no la encontró; la avutarda, revoloteando, se la había quitado y llevado al Príncipe. La hermosa doncella exclamó llorando:

- El que el vestido me dé, del mayor apuro le sacaré.

El destronado Monarca mandó la túnica con el ave, para no alarmar el pudor de la niña, y después se presentó.

- ¿Qué quieres?- le preguntó la linda muchacha, nombrada Blanca Rosa por su color y hermosura. (Era la virtud del arrepentimiento.)

- Recuperar mi corona, que se encuentra en el castillo de Irás y no volverás.

—-LA SEGUNDA PARTE PARA OTRO DIA—- SE LO ASEGURO

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CIUDADES VANGUARDISTAS


Posted on abr 4, 2008

CIUDADES VANGUARDISTAS

(Crítica social)

Y sigo con mi ironía aragonesa:

Cualquier ciudad que se precie de cosmopolita y vanguardista, quizá se debe atener a unas normas básicas. Yo soñé una vez con una avenida llena de cabinas individuales, con colores llamativos, luces de neón (parpadeantes y destellantes), colas inmensas al pie de las entradas y, algunos con el colchón a cuestas para no perder la vez.

Unas anunciaban en la puerta:

Cabina para fumadores (por 1 euro 15 cigarrillos a consumir)

Cabina para toses mal curadas (por 1 euro tosa lo que quiera antes de salir)

Cabina para reciclar pintores frustrados (por 1 euro pinte graffitis en la pantalla digital y desahóguese)

Cabina cilíndrica para enseñar a los perros (por 1 euro deje a su perro que se las apañe para hacer sus necesidades)

Cabina para no joder al prójimo (por 1 euro piense, piense y, no joda al vecino)

Cabina para reciclar aguas menores (por 1 euro evacue en el interior sus menesteres, antes que le coja la necesidad imperiosa fuera de este recinto)

Cabina de recogidas (deje lo que quiera y pulse el botón rojo para recoger 1 euro que deberá entregar al primero que se lo pida en la calle)

Fue un sueño idílico, o no fue un sueño… ¿quién sabe?. Sueños, sueños son los que llevaron al poeta a escribir… por una ciudad mejor.

¿Pero saben una cosa? La última escena de este sueño fue la visión de una cabina separada de las demás. No tenía cartel anunciador, ni acaso luces llamando la atención. Era simplemente una cabina austera, la que invitaba a entrar con cierto temor para seguidamente ver salir a los ciudadanos con estupor y sorpresa, pues en la pared de enfrente, en el interior, colgaba un hermoso cartel que decía:

“¡Para que has entrado!”

Para pensar….

Roberto Pac

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