Posts made in enero, 2008


EDOUARD WALLON (Valle de Tena)


Posted on ene 21, 2008

EL VALLE DE TENA

(Un lugar de ensueño)

Cuando hablamos de nuestro Pirineo, hay que citar a Edouard Wallon, alpinista francés, que nos dejó un legado tan importante en los años 1872-1884, que aun hoy en día, es punto de partida para muchos y mas en concreto para los escaladores y senderistas que visitan estos valles.

Hay que reconocer que gracias a él, creo una escuela entre los franceses y mas adelante en los españoles para conocer a través de sus cartografías esta tierra que mas de uno lo tiene enamorado.

Valle de Tena

Valle de Tena

Fuente de la Fotografia

Pienso que fue el verdadero artífice del Valle de Tena, (Peña Telera, la Punta Plana, la Punta Escarra o el pico de Baldairan entre otros) abriendo una vía turística para nuestros vecinos, ya que aparte del Pirineo, nos hicieron descubrir nuevamente las maravillas del recuerdo, como la Sierra de Guara y Gratal, con sus pueblos abandonados y campos de labranza sumidos en el olvido.

Panoramica Valle de Tena

Panoramica Valle de Tena, (Clic para visualizar)

Fuente de la Fotografia

Los principios del explorador Edouard Wallon, fueron de soledad por estos valles (Balaitus, Picos del Infierno, lindes con los pasos fronterizos), buscando su lugar entre estas montañas, entre anotaciones y fríos, ambientes severos y climatologías adversas, ya que anteriormente no existían, en absoluto, mapas serios sobre el Valle de Tena.

No todo ha sido un camino de rosas con su legado, ya que durante mucho tiempo hubo tal avalancha de franceses por estas tierras, “que hicieron de su capa un sayo”, inundando en los últimos años los caminos del Pirineo, así como la Sierra de Guara con Railyes salvajes a lomos de todo terrenos, hasta que la la DGA y la Diputación Provincial de Huesca tomaron asunto sobre la barbarie que se había originado sobre estas zonas desoladas por el olvido.

Merece la pena nombrar estos hechos, para no olvidados, ya que estos acontecimientos marcaron un antes y un después en estos Valles, pero sin ahondar mas en estos menesteres hay que dar gracias a tal intrépido ciudadano francés, con sus rutas y ascensiones, como buen explorador que era de nuestras tierras.

Por eso dejo mi pequeño homenaje en este Blog, a tal personaje de leyenda, llamado con letras MAYUSCULAS..

EDOUARD WALLON, PIRINEAISTA FRANCES.

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ENDRINO (Un placer de dioses)


Posted on ene 12, 2008

ENDRINO

(Un placer de dioses)

Hoy les voy a hablar del endrino, o lo que es lo mismo arañonera en aragonés, o porque no, aranyonet o prumeller en catalán.

El endrino es un arbusto con un ramaje enmarañado y con largas espinas leñosas que produce unos frutos llamados endrinas o arañones que crece en los claros de los bosques y que hoy por desgracia habita en los campos solitarios de nuestros pueblos abandonados del Pirineo Aragonés y sobre todo en el Prepirineo, en concreto por la Sierra de Guara.

Endrino

En esta época del año, antes que lleguen las primeras heladas y las nieves, es costumbre por muchos amantes de la naturaleza, donde me incluyo yo, deslizarse con una cierta pericia por los pequeños bosquecillos de endrinos buscando sus frutos color uva tinta y barnizada con una película blanquecina, para hacer un aguardiente que es conocido por el nombre de “Pacharan”.

Cada uno tiene su receta, aunque mi preferida, es una parte de orujo gallego, tres partes de anís bien dulce y arañones para después dejarlo dormir el sueño de los justos, unos tres o cuatro meses en la penumbra de una buena bodega.

El pacharan, licor de moda, es una bebida que se ha introducido en el mercado nacional de la mano de los Navarros, haciendo suyo su santo y seña de tal brebaje, con multitud de marcas a disposición del consumidor, y que en estas tierras aragonesas, muchos de nosotros, a nivel casero lo fabricamos para su consumo en las largas tardes del Invierno entre charlas y tertulias alrededor de un hogar encendido con leña de carrascas o olivos aderezados con el sonido de unas aliagas bien secas.

También tengo que decir, que antaño antes de descubrir las maravillas de sus frutos para la fabricación del pacharan, las brujas del Sobremonte del Pirineo usaban las flores como laxante, así como la pócima resultante de la cocción de la corteza del arbusto o de las pipitas machacadas de sus frutos en un caldero cargado de conjuros para hacer veneno para el vecino.

En fin, el pacharan es un lujo, aunque para su fabricación comercial haya que exportar arañones del Norte de Europa…..

Por eso yo me quedo con mi brebaje aragonés, sin brujerías……

Huesca para conocerlo desde todo los prismas

Una maravilla… .

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RECUERDO DE UNA NAVIDAD


Posted on ene 6, 2008

RECUERDO DE UNA NAVIDAD

(Cuento Navideño)

A veces pienso que hay una cierta similitud entre la Navidad que se celebra en Laponia (Finlandia) y las tierras de Aragón, en concreto en el Pirineo, porque en el fondo, estos días son entrañables en todos los rincones del mundo.

Sin animo de competir con Santa Claus, que vive en un pueblo, donde el frío es fiel compañero de su existencia, y de su inseparable reno “Rodolfo”, digno testigo de sus andanzas a través de la noche polar cargado de regalos para niños y mayores, y siempre envuelto en ese halo de misterio y magia que escudriña el horizonte a través de sus gafas de montura redonda y barba cristalizada por el frío.

Pero hace años, a falta de Santa Claus llegaban los Reyes Magos. En concreto había uno que significaba mucho para mi, el Rey Melchor, que era lo más parecido a mi tío Antón; alto, gordinflón, barba canosa y con esa sonrisa perdida y bonachona a la vez. Solo hace falta imaginación infantil y gana de vivir la Navidad.

En un pueblo del Pirineo cuyo nombre lo he perdido de mi memoria, vivía mi tío Antón, allá por los años sesenta. Era una aldea olvidada entre valles y montañas, con casas enfundadas entre piedras milenarias y altas chimeneas con veletas incluidas que competían con los sonidos de brujas de las altas cumbres nevadas, bajados a lomos del viento con noticias terroríficas y como otras veces encantadas, creando relatos alrededor de un hogar repleto de leña en las largas veladas del frío invernal.

Navidad en las Montañas

Fueron años donde la posguerra se estaba olvidando en el tiempo, atrás, sin razón o con razón, y mas bien sin razón, quedaban los amargos recuerdos en el pozo de la insensatez y la alegría empezaba a resurgir en los hogares de estas aldeas heridas por la crueldad humana.

Recuerdo que siendo un niño de capital, como te llamaban en los corrillos infantiles, me llevaron mis padres a pasar las Navidades con mi tío Antón, a ver si con los aires de la montaña dejaba esas malditas fiebres, dicen que se le llamaba “el baile de San Vito, curioso nombre para tal enfermedad, esos temblores que me hacían sentir mal todos los días del año.

En los amaneceres tardíos, cuando el gallo cantaba, despertaba entre edredones de lana mullida como volteada al aire del mediodía, esperando la leche de cabra recién ordeñada en la penumbra de la cuadra por esas manos encallecidas y tristes de mi tío, pues tardé mucho tiempo en saber el porque no quería salir a cazar, ya que no soportaba en la palma de sus manos una escopeta: las odiaba por muchos motivos y por eso rezumaba tristeza al final de sus brazos.

Noche de ReyesSiempre he guardado en mi retina esos momentos felices de mi niñez, donde la Navidad se cocía entre “empanadícos de calabazas”, dobladillos de miel, calderos enormes calentándose en el fuego del hogar, y sin más recursos que la imaginación de las grandes mesas de los “señoritos”, como se definía antes a las gentes de bien, a los pudientes.

La noche de Reyes era la gran protagonista de las Navidades. Por fin llegaba la gran noche mágica, la de mis sueños de niño de capital, mi noche eterna, donde el lucero del alba iluminaba con su caricia la negrura del techo estrellado a lomos de los Picos del Pirineo.

Enfundados con ropa de lana salíamos del pueblo hacia la entrada de los caminos del río, con el miedo inocente y alegre a la vez para ver la llegada del Rey Mago montado en su camello.

-Ya se oye, gritábamos.

.- ¡Que no! Que son las piñas de los pinos que caen al suelo, gritaban otros niños.

.- ¡Que no!, que es verdad. ¿No veis que se observan los ojitos en la oscuridad?, ¿y qué también se ve el brillo de su corona?

.- ¡Ahora! ¡Ahora! ¡Allí está!

Y el Rey llegaba montado en su mula cansina levantando su mano, mientras con la otra aguantaba la antorcha encendida entre sacos rellenos de paja a modo de regalos traídos de Oriente

Ese fue el año que perdí mi inocencia, ya que la mula se encabritó a la llegada del pueblo ya que mi tos persistente la asustó, dejando a mi tío Antón en el suelo, quedando todo maltrecho con la manta embarrada y la boina chafada por los cascos de la asustadiza mula….

Feliz Día de Reyes!

Roberto Pac

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