Caminando con Abarcas

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CUANDO EL HOTELERO SE IMPLICA EMOCIONALMENTE

Escrito por Roberto Pac el Jueves, 17 de Mayo del 2007 a las 6:13 pm


Roberto Pac

De todos es sabido que los empleados de las barras de los bares, a veces, parecen confesores al pie del confesionario.

Esta practica de muchos establecimientos hosteleros con sus clientes, viene motivada por la soledad o problemas de muchos parroquianos, que a falta de no tener la persona que les escuche recurren por amistad a la paciencia del camarero que los sirve.

Pero que pasa con el Director del Hotel, que día a día, se le implica en la contratación de Banquetes de toda índole, a vivir los problemas familiares, creando una sensación tan emocional en su persona, que en muchos aspectos le hace sentirse mal, me refiero simplemente a que parecemos verdaderos confesores de la religión hostelera, entre comillas.

Hoy, se contrata servicios de toda índole en los Hoteles, Bodas, Comuniones, Eventos, Bautizos Fiestas etc. Donde el cliente se explaya de tal manera, que da rienda suelta a sus problemas; ¡que si un invitado no se habla con otro!, ¡que si un padrino no se relaciona con la otra parte!, que donde deberíamos colocar al fulano de turno que está invitado con desgana, que si y que si, y tantas preguntas, como si fuéramos jueces con la ley verdadera en nuestras manos.

Los Directores de los Hoteles, estamos para servir y que los clientes se sientan a gusto en nuestros establecimientos, con todos los elementos que disponemos a nuestro alcance, pero de eso a que nos sintamos implicados emocionalmente en dichos eventos, hay un abismo.

Una cosa es el protocolo (que para eso sirve nuestra profesionalidad) y otra son los problemas personales que nos involucran de mala manera.

El mundo laboral cada día se hace más agresivo, y el personal no está por la labor, ya que quiere trabajar sin complicaciones, solo se quiere servir, atender, etc, pues ya tiene bastantes problemas familiares como para aguantar al cliente de turno.

¿Pero donde está la solución?, si no escuchamos, perdemos a los clientes, y si aguantamos nos quema la profesión.

Ustedes tienen la palabra…

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Categoria: Historias del Hotel, Hostelería, Hotel, Huesca

2 Comentarios

Comentario de Pedro

Realizado el Domingo, 20 de Mayo del 2007 a las 1:11 pm

Supongo q el topico clasico del “termino medio”. Aguantarles un rato en funcion del humor/ganas que tengas en ese momento y cuando se supere ese limite, cortar educadamente al cliente o hacer un discreto “mutis” ;-)

De todos modos, es inherente a casi cualquier trabajo en el que trabajas con personas.

A titulo personal, por peculiaridades de mi trabajo, tengo cerca de 150 jefes y algunos se creen mas de lo que realmente son. Para estos ultimos con un poco de mano izquierda suele bastar, pero como es normal alguna vez hay follones mas serios.

Me lo tomo con filosofia, entiendo que aguantarlos va en el sueldo que cobro ;-)

Comentario de Ester Garcia

Realizado el Domingo, 27 de Julio del 2008 a las 10:08 pm

Como entiendo ese dilema (soy recepcionista y soy diplomada en direccion hotelera), lo peor es cuando estas atendiendo a uno de esos clientes que buscan con quien desahogarse y no se da cuenta de la cola de gente que tiene detras y que te escrutan con mirada asesina para que les atiendas inmediatamente. Por mucho que intentes que el otro cliente corte hay veces que no es posible hacerlo sin que se sienta ignorado.
Saludos

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